Esto lo escribe un cerrajero, y aun así conviene leerlo
El oficio tiene un problema conocido: llega mucha gente en un mal momento, con prisa, de noche y sin poder comparar. Eso atrae a quien vive de eso.
No hace falta ser del gremio para detectarlo. Casi siempre se cae en las mismas cuatro señales, y todas se ven antes de que nadie toque la puerta.
Las cuatro señales
Qué preguntar en los primeros treinta segundos
Tres preguntas, por este orden.
Desde dónde venís. Si viene de otra provincia, el desplazamiento lo pagas tú.
Cuánto cuesta abrir si no hay que cambiar nada. Que te diga una cifra o una horquilla, y apúntala.
Y si hay que cambiar la cerradura, cuánto es. Aquí es donde se cuela el material caro: que te diga marca y precio, no la que lleve.
Si las tres respuestas son concretas, lo normal es que la factura se parezca a lo hablado. Si son vagas, cuelga y llama a otro: perder cinco minutos sale más barato.
Dudas
¿Es verdad que de noche cuesta más?
Sí, y es legítimo: hay un recargo por horario nocturno y por festivos. Lo que no es legítimo es que aparezca en la factura sin habértelo dicho por teléfono.
¿Me pueden obligar a cambiar la cerradura?
No. Si la puerta ya está abierta y la cerradura funciona, cambiarla es una decisión tuya. Que esté anticuada o sea poco segura es un motivo para pensárselo, no para hacerlo esa misma noche con prisa.
¿Y si ya me han cobrado de más?
Pide la factura, paga si no hay más remedio y reclama después con la hoja de reclamaciones y en Consumo. Sin factura la reclamación no va a ninguna parte, así que pídela siempre, aunque te la den a regañadientes.
¿Vosotros dais precio cerrado?
Te decimos el precio por teléfono antes de salir de Écija, con el desplazamiento dentro. Lo tienes desglosado en nuestra página de precios.