De seguridad no quiere decir nada por sí solo
Es una etiqueta que lleva cualquier caja. Lo que importa es contra qué aguanta, porque a una puerta se le entra de cuatro maneras distintas y no hay ninguna cerradura que sea la mejor en las cuatro.
Antes de gastar dinero conviene saber cuál es tu riesgo real. En un bajo con ventana a la calle no es el mismo que en un cuarto piso.
Los cuatro ataques, y qué los para
El escudo importa tanto como el bombín
Es el error más repetido. Alguien se gasta un buen dinero en un bombín de marca y lo monta con el embellecedor de siempre, que es una chapa fina. Entonces el bombín no hace falta ni abrirlo: se arranca entero.
Un escudo de seguridad es una pieza de acero que cubre el bombín y no deja dónde agarrar. Cuesta una fracción de lo que cuesta el bombín y, sin él, el bombín bueno no sirve para lo que lo has comprado.
Y una cosa más: cuando cambies el bombín, que el nuevo no sobresalga de la puerta más de tres milímetros. Lo que sobresale es exactamente por donde se agarra.
Preguntas frecuentes sobre cerraduras de seguridad
¿Hay que cambiar la cerradura entera o solo el bombín?
En la mayoría de puertas de vivienda basta con el bombín y el escudo, y la cerradura se queda. Es bastante más barato y sube mucho el listón.
¿Y si acabo de mudarme?
Cambia el bombín sin pensarlo. No sabes cuántas copias hay por ahí ni quién las tiene: la familia anterior, una empresa de limpieza, una reforma. Es lo primero que hay que hacer.
¿Las llaves con tarjeta valen la pena?
La tarjeta sirve para que en la ferretería no te hagan una copia sin permiso. Está bien, pero no protege la puerta: lo que protege es el bombín y el escudo.
¿Cuánto dura un bombín?
Con uso normal, muchos años. Lo que lo mata antes de tiempo es el polvo, los lubricantes en aceite y las copias mal hechas, que van limando los pines.